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Hidroponia, esperanza de vida PDF Imprimir E-mail
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Noticias - Agricultura
Escrito por Fernando Carrera   
Viernes, 05 de Febrero de 2010 17:15

Frente a los grandes flagelos de la desertificación y la pérdida de especies causadas por el cambio climático existe una controvertida tecnología que puede cambiar el destino de la humanidad: el cultivo de hortalizas sin tierra, dentro de invernaderos con ambientes controlados.

Esta tecnología, llamada hidroponia (cultivo sin tierra) se basa en el conocimiento científico de que las plantas requieren sólo de tres cosas para desarrollarse: Sol, nutrientes y un sostén físico que amarre el crecimiento de las raíces.

Luis Manuel Guerra - Opinión -Domingo 31 de Enero, 2010

 La palabra viene de los vocablos griegos Hydros (agua) y Ponos (trabajo), o sea, hacer trabajar el agua para el bienestar de los humanos, y en sus formas, iniciales, fue practicada por los babilonios, los hindúes, los xochimilcas. Todos ellos descubrieron que al hacer crecer plantas en un flujo acuoso con nutrientes, el crecimiento era significativamente más rápido, y las pérdidas eran mucho menores.

En la India incluso, se practicó el cultivo de hortalizas en lechos de grava de ríos secos, siendo ellos los primeros en utilizar un sustrato inerte para que la planta se sostuviera físicamente. Veinte siglos después, en la Alemania de 1880, se redescubrió esta técnica y se sistematizó científicamente, colocando en un flujo de agua que bañaba las raíces de las plantas las microcantidades específicas que requería cada cultivo.
A finales del siglo 19 se empezaron a conocer las estructuras químicas de los nutrientes esenciales de las plantas, los nitratos, sulfatos, carbonatos, los elementos secundarios, como el magnesio, el fierro, el manganeso, y así fue posible dosificar, de manera cada vez más exacta, los requerimientos precisos de los diferentes vegetales.
Entonces se le llamó por parte de los fisiobotánicos a esta técnica la nutricultura.

Fue hasta 1929, que el Dr. William F. Gericke de la Universidad de California produjo en invernaderos controlados, plantas de jitomate de 7.5 metros de altura, a través de camas de flujo continuo de agua con nutrientes exactamente medidas, y bautizó este procedimiento como hidroponia.
Por sus características, esta técnica de producción de alimentos se perfila como una alternativa de vida para la humanidad. Yo sé, querida, querido lector, que algunos ecologistas desprecian y cuestionan a la hidroponia por considerarla antinatural, artificial, y que atenta contra la biodiversidad.
Yo considero sin embargo que representa un grado de libertad adicional para la civilización humana, en un mundo con una población creciente que verá aumentados sus números en tres mil millones más de seres humanos para el año 2050 (¡dentro de 42 años!), está viendo ya el aumento en la desertificación del planeta y la consecuente disminución de agua potable disponible.

Los detractores de la hidroponia no colocan en el balance el hecho de que actualmente en México, el 83 por ciento del total del agua que se consume en el país se dedica a una agricultura en muchos cultivos deficitaria.
Una de las grandes virtudes de la hidroponia es volver a usar el agua una vez que circuló a través de las raíces de las plantas, aportando los nutrientes necesarios y la cantidad exacta de agua que la planta necesita, recirculando esta agua una y otra vez para seguir produciendo alimentos.
Al producir en ambientes controlados como son los invernaderos, se evita el uso de plaguicidas y fertilizantes que al ser arrastrados por las lluvias a los ríos y de ahí a los océanos, están generando un grave problema de contaminación en el planeta.

La diversidad genética está siendo garantizada por el establecimiento de cada vez más bancos de germoplasma en el mundo, y frente a la necesidad de asegurar un abasto confiable de agua y alimentos para el mundo, más nos vale avanzar decididamente en la hidroponia, la cual permite producir todo el año, sin que los agricultores dependan de los ciclos agrícolas.
Una de las características que a mí más me cautivan, es que la hidroponia permite avanzar en su conocimiento en pequeños módulos que cada uno de nosotros puede tener en un pequeño patio, inclusive en el balcón de un edificio, e ir avanzando poco a poco mientras se le adquiere el gusto a esta técnica.

Un área de 40 metros cuadrados (cuatro por cinco metros, el tamaño de una recámara) permite a una familia de cinco miembros obtener todas las verduras que requiere durante todo el año: lechugas, jitomate, brócoli, cebolla, espinacas, pero también fresas y melones.
Para las personas retiradas de la tercera edad, la hidroponia representa una actividad digna, maravillosa, que permite ocuparse en forma sana y productiva, y darle una nueva razón a la vida. El aire que se respira dentro de un invernadero, el ambiente que se percibe, el ver crecer uno mismo las plantas que plantó (¡en el caso de las lechugas hidropónicas, en 28 días se pueden cosechar!) es una experiencia bellísima que vale la pena vivir.

Del 18 al 20 de marzo próximos se llevará a cabo en Toluca, Estado de México, el 7° Congreso Internacional de Hidroponia. Existe la Asociación Hidropónica Mexicana, contáctela para recibir una esperanza de vida en su propia vida: www.hidroponia.org.mx

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