El desafío de la soja argentina PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Francisco Navarro Cervantes   
Martes, 08 de Mayo de 2012 08:39

 

A partir de este año, y de manera escalonada, todos los países miembros de la Comunidad Europea comienzan a exigir la certificación de sustentabilidad del biocombustible. Dicha exigencia surge de la Directiva de Energías Renovables 2009/29/CE, según la cual le certificación de sustentabilidad debe garantizarse a lo largo de toda la cadena de producción. Esto, obviamente,
incluye a la producción de soja.

Específicamente, la Directiva establece como requisitos obligatorios los siguientes puntos: (1) la materia prima, en este caso la soja, debe de provenir de tierras que hayan sido agrícolas al 1 de enero de 2008. Esta medida tiene como objetivo frenar la deforestación, ya que un cambio de uso de suelo sobre áreas que hayan sido consideradas de alto valor de biodiversidad, conservación o contenido de carbono después de la llamada “fecha de corte” no serían aceptadas; (2) debe existir una trazabilidad documental entre la soja producida en esos campos y el biodiesel distribuido en Europa; y por último (3) los biocombustibles deben demostrar un ahorro de emisiones de gases efecto invernadero del 35% en comparación con el combustible fósil que reemplazan. Otras cuestiones relacionadas con buenas prácticas agrícolas, ambientales, sociales y laborales son mencionadas por la Directiva, pero no incluidas como obligatorias.

 

A fin de demostrar el cumplimiento con los requisitos establecidos por la Directiva, existen distintos esquemas de certificación ya aprobados por la Comisión Europea. De los 8 esquemas existentes, solo 4 efectivamente aplicarían para la producción de biodiesel de soja argentino. Sin embargo, la gran diferencia entre estos esquemas es que solo uno se ajusta de manera estricta a
los requisitos de la Directiva. Mientras que la mayoría incorpora dentro del estándar requisitos de buenas prácticas agrícolas, ambientales y sociales, haciendo obligatoria la necesidad de auditar cada campo y sus prácticas, el esquema llamado 2BSvs (Biomass Biofuels Sustainability voluntary scheme) sólo exige de manera obligatoria que los productores demuestren que el campo de dónde proviene la soja era agrícola al 1ro de enero de 2008. Esta situación simplifica en gran medida las auditorías, ya que el cumplimiento con la norma se puede demostrar de manera documental (con imágenes satelitales por ejemplo), no siendo necesario concurrir a los campos para su aprobación.

 

Asimismo, la certificación a nivel de producción agrícola es administrada por la figura de “Primera Entidad de Acopio”, la cual lleva la carga de la auditoría y quien debe desarrollar los procedimientos para asegurar la trazabilidad y balance de masa de la producción. El certificado es entregado a una oficina central de administración y funciona como una especie de paraguas, donde se pueden incluir los productores que quieran participar del esquema.

Por otro lado, el sistema de balance de masa, permite que no sea necesaria la segregación de la soja considerada como sustentable de la no sustentable. De hecho, funciona exactamente como una cuenta corriente, donde se registran los volúmenes ingresados y se los clasifica según su carácter de sustentable o no. A partir de ahí, la soja pasa a ser completamente fungible. Es decir, si me ingresan 100 tn de soja sustentable, solo voy a poder vender hasta 100 tn de soja sustentable, no más.

Si se tiene en cuenta que la soja tiene una relación aproximada de 5 a 1 con el biodiesel (500 tn de soja me producen aproximadamente 100 tn de biodiesel) y que en el 2011 se exportaron alrededor de 1,6 millones de toneladas de biodiesel, principalmente a Europa; la posibilidad de utilizar un esquema de certificación que ayude a demostrar lo que ya sabemos (la sustentabilidad de la producción de soja argentina) de manera más simple y práctica es una gran ventaja que no hay que dejar de aprovechar.

Hay que recordar que el tema de la sustentabilidad es algo que viene avanzando desde distintos aspectos a pasos agigantados. Que hoy se exija la certificación para el biodiesel es solo el comienzo. Es altamente probable que el día de mañana esta exigencia se amplíe a otros productos y el poseer un historial de certificación puede ser muy ventajoso para los productores.

Fuente: on24.com.ar

 
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